EL MONSTRUO DE LOS ANDES

Pedro Alonso López, también conocido como el Monstruo de los Andes, ​​​ es un asesino en serie colombiano que, tras su captura en 1980, confesó el asesinato de más de 300 niñas y jóvenes en Colombia, Ecuador y Perú.​​ Sin embargo, las autoridades solo confirmaron la autoría de 110 víctimas.​

Infancia

Pedro Alonso López nació en 1948 en el municipio de Venadillo, Tolima, y a los seis meses su madre se mudó a Santa Isabel, en plena época de la “la violencia”, periodo de guerra civil no declarada que provocó cerca de 200.000 muertes

Era el séptimo hijo de un total de trece hermanos, hijos de una prostituta, Benilda López de Castañeda y tuvo una infancia infeliz por la violencia del ambiente, el excesivo control de su madre y la ausencia de la figura paternal. Su padre, Megdardo Reyes, fue asesinado seis meses antes de su nacimiento.

Actividad criminal

A su salida de prisión en 1978, Pedro viajó extensamente por todas partes del Perú. Durante este tiempo —él más tarde reconoció—, había empezado a atacar violentamente y asesinar a por lo menos 100 niñas y muchachas jóvenes de tribus locales por toda la región. Dijo buscar a las que "tuvieran mirada más inocente" y abordarlas de día, porque pensaba que de noche desconfiarían. La verdad es que fue imposible verificar estas denuncias, pero lo que sí se sabe es que fue capturado por un grupo de ayacuchanos, en el centro sur del Perú, mientras intentaba secuestrar a una niña de tan solo 9 años de edad.
Los ayacuchanos le despojaron de sus ropas, pertenencias y lo torturaron durante varias horas antes de decidir enterrarlo vivo. No obstante, tuvo la suerte de su lado, porque un misionero americano intervino y convenció a sus captores que el asesinato era impío y que debían entregar a Pedro a las autoridades. Ellos consideraron esta posibilidad y entregaron a su prisionero a las autoridades peruanas. Las autoridades judiciales y policiales no quieren perder el tiempo en investigar la denuncia procedente de las pequeñas tribus y el Gobierno peruano deporta a Pedro a Ecuador.

Captura y confesión

Días después de la riada, una mujer de la localidad, Carvina Poveda, se dirigía realizar sus compras a un supermercado local con su hija Marie, de 12 años de edad, cuando un hombre desconocido intentó raptar a la niña. Carvina pidió ayuda para detener al hombre que trataba huir del supermercado con su hija en brazos. Comerciantes locales acudieron rápidamente a prestar su ayuda, capturaron al hombre antes de que pudiera escapar y lo retuvieron hasta la llegada de las autoridades.

Pedro se encontraba muy tranquilo cuando la policía llegó a la escena. Cuando regresaron a la comisaría principal con su sospechoso, su primera conclusión fue que tenían a un loco en custodia.

Una vez en la oficina principal de la comisaría, Pedro se negó a cooperar con las autoridades y permaneció en silencio en todas las preguntas del interrogatorio. Los investigadores pronto se dieron cuenta de que tendrían que emplear una estrategia diferente para hacer hablar a su sospechoso. Uno de los funcionarios pronto sugirió que llamaran a un sacerdote, el Padre Córdoba Gudino, que conoció en prisión y mantuvo conversaciones en una celda con Pedro. El diseño de la estrategia de la policía era que el Padre Gudino se ganara la confianza del sospechoso y reconociera sus crímenes.

Al momento, Pedro empezó a hablar, y al día siguiente, ya había revelado actos tan repulsivos de violencia que el Padre Gudino no pudo oír ninguno más y pidió que le sacaran de la celda. Las siguientes y breves entrevistas con el Padre Gudino proporcionaron a los investigadores pruebas contra Pedro acerca de las recientes evidencias de asesinatos y maltratos. De cualquier modo, nunca se supo nada más de las declaraciones e investigaciones acerca de estos asesinatos. Lo que sí es conocido es que en 1980 se declaró culpable a Pedro Alonso López del delito de múltiple asesinato y fue sentenciado a 16 años de cárcel. Que en aquella época era la pena máxima en Ecuador.

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